GORRIÓN
PARECÍA TAN FELIZ,
con sus patas de alambre
el pequeño corazón alado.
Aún no podía levantar el vuelo,
sin embargo se fue volando
hacia ningún lugar.
Mecí su instante en mis manos
mientras moría de pena.
Y nada pude hacer
para salvarlo.
Amparo Carballo Blanco
del libro En ningún lugar
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17:55:03
A veces gorrión, a veces árbol, a veces quién sabe en qué nos convertiremos. Saludos, Adolfo.