PALABRAS SEDIENTAS

ME NEGASTE TU ESPEJO, POESÍA,
mientras descorrías los colores
de la vida orientada hacia la noche.
Y ahora vuelves a mí con palabras sedientas
para decirme
que sostenga la luz en la mirada,
y me hablas de licores divinos
y espumosos versos
sin punto final.
Me dices que deje correr arroyos
de miel por las páginas de la memoria.
Pero mientes, poesía,
mientes como miente la primavera
abocada a morir sin su fragancia.